Oiartzun es naturaleza. No cualquier naturaleza: naturaleza viva. Con aroma a Navarra, con antiguas historias mágicas en sus bosques. Con cientos de caseríos y laderas montañosas, un valle entero en sí mismo: barrios y aldeas, arroyos y calles, perfectos para perderse y encontrarse a uno mismo. Oiartzun es grande, ancho, y no se puede recorrer en un día: Ergoien nos lleva a Aritxulegi, al refugio de Arritxulo. Desde Altzibar y Karrika, en cambio, llegamos a Bianditza y Artikutza. Iturriotz cuenta con casas espectaculares como Torre etxea o el caserío Makutxo. Gurutz domina Aiako Harria y el Bidasoa. Desde Ugaldetxo y Arragua seguimos el río Oiartzun a través de Oarsoaldea…
















